Sumérgete en este pasado inquietante y misterioso

La Bestia del Gevaudan

Del 30 de junio de 1764 al 19 de junio de 1767,
¡entre 82 y 124 personas fueron víctimas de la Bestia de Gévaudan!

Estos ataques tuvieron lugar en un amplío territorio que hoy cubre los departamentos de la Lozère, el Cantal y la Haute-Loire.
Desde el principio, estos acontecimientos van a adquirir una amplitud considerable debido a una mediatización internacional sin comparación alguna!
¡Los grabados de la Bestia se publican en todas partes, desde París a San Francisco!
¿Por qué tanta resonancía?

Esto no se debe al papel del territorio en la vida del Reino de Francia.
El Gévaudan es una tierra ganadera relativamente pobre.
El norte de la provincia, donde actua la «Bestia» se compone de la meseta del Aubrac y de los montes de la Margeride.
Lejos de ser tan arbolado como hoy, este gran territorio se compone sobre todo de brezales y prados con raros bosquecillos y algunos magros bosques esparcidos (Mercoire, de La Tenazeyre, bosque de Manzano…).

Esta tierra áspera y dura alimentó la imaginación de los cronistas de la época.

¡Pués es la prensa la que explica la magnitud de este asunto!

El final de la Guerra de los Siete Años (1756-1763 – que opone Francia, Austria y España a Inglaterra, Prusia y Rusia) deja un vacío importante en los editoriales de las gacetas, hasta que la Gaceta de Aviñón se apodera de este asunto.
Su redactor supo bordar hábilmente alrededor de las noticias bastante incompletas que provenían del territorio lejano.
Esta presión mediática impulsó al rey, Luis XV, a la acción
 Desacreditado por la pérdida del conflicto, debía afirmar su capacidad de proteger el Reino.

Por otra parte, la influencia de la familia Choiseul no debe subestimarse en este asunto.
En efecto, si el duque Esteban Francisco de Choiseul es el ministro más cercano del rey, su primo es el conde-obispo del Gévaudan: Gabriel-Florent de Choiseul-Beaupré.
En un texto que aún famoso bajo el nombre de «Pastoral (o mandamiento) del obispo de Mende«, este último califica a esta bestia de plaga divina y por lo tanto da una dimensión mística a este asunto.
Como representante del poder temporal, el obispo asegura, a través de sus servicios, un seguimiento en la persecución, y el envío del porta-arcabuzo del rey no es sin duda ajena a sus relaciones con su primo.

En este período, se organizaron numerosas batidas y entre el gran número de lobos eliminados, dos grandes cánidos fueron matados.
El primero por el porta-arquebusier François Antoine el 20 de septiembre de 1765 en el Bois de Pommier y luego un segundo por Jean Chastel 19 de junio de 1767 en la Sogne d’Auvers.
La muerte de éste animal pone un punto final a los ataques en la región.

Desde el siglo XIX, esta historia alimenta muchos relatos.

Existen muchas teorías sobre la identidad de la Bestia, desde el lobo hasta la hiena, pasando por un asesino en serie.

La historia y su leyenda son también una fuente de inspiración artística, obras de teatro, novelas, cómics, cine…

Los lugares siguen ahí
aunque el paisaje es mucho más arbolado que entonces,
¿Te apetece marchar tras los pasos de la Bestia?

Obras literarias de referencia:

  • CHABROL Jean-Paul, La bête des Cevennes et la bête du Gévaudan en 50 questions, Editions Alcide, 2018.
  • MAURICEAU Jean-Marc, La Bête du Gévaudan, Larousse, Paris, 2008.
  • MAURICEAU Jean-Marc, La Bête du Gévaudan, la fin de l’énigme ?, Editions Ouest France, 2015.
  • SOULIER Bernard, Sur les traces de la bête du Gévaudan et de ses victimes, Editions du cygne, Paris, 2011.
  • MAURICEAU Jean-Marc & MADELINE Philippe, Repenser le sauvage grâce au retour du loup : les sciences humaines interpellées, Presses universitaires de Caen, coll. « Bibliothèque du Pôle rural » (no 2), 2010

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